Me detengo a pensar sobre mi vida... Y cuantas calmas y tormentas encuentro en ella.
Ese día olvidamos que amar fue en su día lo más bonito que pudo sucedernos.
Junto a esto empezamos a vivir desgracias, que quizá nos pasaban por la misma falta de amor.
Debilidad. Cuando nos encontramos con este sentimiento en nuestra vida, lo único que se nos ocurre es caer más y más profundamente en ella.
Tengo más días, como el de el otro día, un mal día.
Recordé que la vida tiene más de un punto de vista, y decidí que nada me hiciera daño. Me quise hacer la valiente pero llega un momento que ni hacerse la valiente sirve, sabes? Ese día también te recordé, tanto a ti como a tus abrazos, como a tus besos, esos que me decían ''vayamos a nuestro mundo, un mundo en el cielo''.
Y que bonito fue todo mientras duró, verdad? Y que difícil se nos está haciendo barrer estas cenizas que aun andan por mi cama. Esas que de noche me recuerdan como era el olor de tu piel. Esas que me recuerdan que nada volverá, ya.
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miércoles, 26 de noviembre de 2014
martes, 25 de noviembre de 2014
25N. No más maltrato, sí más amor y respeto.
Hoy le quiero dar la enhorabuena a todas estas mujeres, estas mujeres que han salido del circulo de la muerte que les rodeaba su vida, del circulo de palizas, del circulo de malas palabras, de falta de amor. Hoy es 25 de noviembre, día del movimiento contra la violencia de género a la mujer.
Mujeres. Esta palabra va atada a millones de adjetivos honoríficos, como damas, princesas, bellezas, arte.
Sí, las mujeres son arte en estado puro. A una mujer tienes que saber tratarla, darle todo aquello que ella te da.
De verdad se merecen estas pobres mujeres las palizas, los morados en los ojos o simplemente insultos?
Las mujeres son capaz de dar vida, de dar a luz. Las mujeres somos capaces de trabajar, de sacar la fortaleza por la gente que queremos, las mujeres son invencibles.
Ni por el mayor motivo una mujer se merece que le peguen una bofetada o simplemente que le digan una palabra fea.
La mujer vale millones, la mujer ama, la mujer es una persona, la mujer... no es una marioneta.
Mujeres. Esta palabra va atada a millones de adjetivos honoríficos, como damas, princesas, bellezas, arte.
Sí, las mujeres son arte en estado puro. A una mujer tienes que saber tratarla, darle todo aquello que ella te da.
De verdad se merecen estas pobres mujeres las palizas, los morados en los ojos o simplemente insultos?
Las mujeres son capaz de dar vida, de dar a luz. Las mujeres somos capaces de trabajar, de sacar la fortaleza por la gente que queremos, las mujeres son invencibles.
Ni por el mayor motivo una mujer se merece que le peguen una bofetada o simplemente que le digan una palabra fea.
La mujer vale millones, la mujer ama, la mujer es una persona, la mujer... no es una marioneta.
Y otro adiós, y otra despedida.
Lo miró a los ojos y, solo con ese mísero instante, supo que ya nada era igual, que en sus ojos ya no corría la pasión que días atrás estaba corriendo, que sin lugar a dudas, él había apagado voluntariamente este fuego. Se dijeron las últimas palabras, ella totalmente con la respiración cortada, después de tantas idas y venidas, después de tantas recaídas, después de tantas lágrimas y tan solo lo que empezaban a quedar eran las cenizas de un amor que ni si quiera había apostado nada. Ni el amor era suficiente ya. Ni eso si quiera. Ella quiso recordarle siempre, ella no podía volver a su mundo cruel sin, por última vez, rozar sus labios de algodón con los suyos, aunque sabía, que con tan solo rozarlos, iban a quemar. Este espacio entre ambos, solo se caracterizaba por el poco espacio. Sus alientos fueron compartidos. Y qué dolor. Y que instante de felicidad a la vez. Y que pocas ganas de volver al mundo real, y que maldita despedida.
Así fue, se despidieron para no volver nunca jamás, para no encontrarse en ningún lugar más, pero... cobardes, quisieron exceptuar los sueños.
Y que ignorante ella... Dejó sus puertas abiertas por si aún quería volver.
Así fue, se despidieron para no volver nunca jamás, para no encontrarse en ningún lugar más, pero... cobardes, quisieron exceptuar los sueños.
Y que ignorante ella... Dejó sus puertas abiertas por si aún quería volver.
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