Ayer, sábado día 29 de marzo estuve en casa de unos familiares cenando.
Empezaron a hablar de la religión, y como no, no pude morderme la lengua.
Los veía ansiados, veía en cada uno de ellos que querían enmascarar la verdad que les rodea, que es el Señor.
Hablaban sin haber asistido a una misa, una homilía o una peregrinación y ni tan si quiera veían programas en la televisión que hablaban de la religión.
¿Que les pasa a esa gente? ¿Por qué su única adversidad es la iglesia? ¿Que la iglesia roba? ¿Que lo hacen todo por dinero? ¿Y la gente que es feliz dentro de ella, que?
Pues bueno, los que me conocen ya se pueden imaginar como me puse yo, y por supuesto, también os podéis imaginar como acabó aquella sutil conversación.
Personalmente, creo que yo sin haber asistido allí estaría totalmente sin un rumbo, sin nada. No tengo ni idea que les pasa a la gente del mundo por la cabeza para hablar así de algo tan preciado como la religión. Yo, cuando voy a misa, no me ponen una puta pistola en la cabeza para dar dinero, ni tampoco pago por estar allí -algunos opinan que es una secta y ni saben lo que es una secta-, tampoco me obligan a ir y si voy, no me obligan a estar allí toda la eternidad. Te dan una total libertad, pero sí hacen que te des cuenta que sin el Señor va todo sin rumbo, sin amor, sin perdón, sin sacrificio y sin nada.
Empezaron a decir cosas horrorosas y exploté.
"Vosotros sin haber asistido a una misa, como tenéis el coraje de hablar así sin tan si quiera conocerlo? Al final, por mucho que no queráis vais a necesitar amor en vuestras vidas, algo que os llene, y sin dudarlo ni una sola vez, el único que te va a llenar de esperanza, de satisfacción y de fe es el Señor. Yo lo vivo, en cada aventura, en cada misa escuchando, se me llena la cabeza de esas palabras que salen de la biblia. Se adaptan en mi vida, dándome esperanza, ganas de vivir y de luchar. Habláis de hipocresía y los únicos hipócritas que hay sois vosotros, que habláis sin saber, sin escuchar, sin sentir y sin probar a leer una lectura, una, solo una." -Empecé a llorar-. "Si supierais las cosas que ha hecho el Señor en mi vida y en muchos más, no os lo podríais ni creer. Me ha sacado de pozos que parecían imposibles, ha hecho cosas en mi vida que, sinceramente, pensaba que jamás podrían pasar. Y aquí estoy señores... Veis que me hayan comido la cabeza? ¿Veis que me hayan robado toda la pasta? ¿Me veis infeliz hablando de la iglesia? No, verdad? Entonces probar, escuchar y tener fe."
Acabé con este sermón y mi tía estaba literalmente alucinando. Ya no le quedaban palabras y lo único que uno de ellos se dignó a decir fue: "Bueno, ha hablado muy claro."
Seguidamente cambiaron de tema...
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