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jueves, 27 de febrero de 2014
Adelante por los sueños que aún nos quedan.
Y seguir el camino, mirar hacia delante y nunca hacia atrás, y si tienes que hacerlo que sea solo para ver todo lo que has conseguido, con esfuerzo y actitud, con positivismo y fuerzas. Que hay días que nos comeríamos el mundo y días que el mundo se nos comería a nosotros, pero en esos días no dejes de luchar, no dejes de sonreír aunque te resulte imposible. adelante, adelante con fuerza y valentía, y que tus metas sean conseguir todos tus sueños.
Recordando, recordando...
Estaba recordando todos aquellos momentos que hemos pasado junto a tantas personas. Estaba recordando esos maravillosos viajes en los cuales nos perdíamos por las ciudades. Estaba recordando cuando fue la primera vez en la que empecé a hacer esas locuras, recordáis? En Madrid, en Ávila, en Portugal, en Mallorca, en Alemania, en tantos sitios que ya ni me acuerdo. Con toda esa gente, con toda esa creencia que nos puso en común. Me encanta recordar todo esto, me encanta que sin querer mi mente se desplace a todos aquellos viajes, a esa magia y esas ilusiones antes de coger el autobús para poner rumbo a una nueva aventura, me encanta recordar que estuvimos muy unidos, incluso nos pasamos todo un verano juntos. Pero al final todo cambia; los amigos, los viajes ya planificados, los proyectos, las costumbres. Pero solo quería deciros que sin duda he disfrutado al máximo gracias a ellos.
Esperemos que todo esto vuelva a suceder.
Esperemos que todo esto vuelva a suceder.
lunes, 24 de febrero de 2014
Amar por los pies, soñar con el alma.
Rozar el cielo con la punta de los dedos.
Sentirte en una nube.
Pensar que nadie te podrá ya nunca más hacer nada malo.
Quererte como nadie ha sabido querer.
Pisar fuerte para hacer sonar tus pasos.
Escuchar sin saber y saber sin escuchar.
Amar por los pies y soñar con el alma.
Sentirte en una nube.
Pensar que nadie te podrá ya nunca más hacer nada malo.
Quererte como nadie ha sabido querer.
Pisar fuerte para hacer sonar tus pasos.
Escuchar sin saber y saber sin escuchar.
Amar por los pies y soñar con el alma.
domingo, 23 de febrero de 2014
Miedos.
Pero a veces tengo miedo.
Miedo de que todavía tengas dudas de que fuiste tú el que me dijo que el amor eran dos calcetines de distinto número; una película que empieza por el final, una cama sucia y siempre sin hacer.
Manos entrelazadas
Miedo de que algún día te canses de llevarme en brazos a casa cuando bebo más de la cuenta, de besarme las comisuras, de despertar tras el cristal.
Miedo a que mis palabras tiren de tu corazón; miedo a que en cualquier bar se te olvide quién soy yo.
Miedo de que todavía tengas dudas de que fuiste tú el que me dijo que el amor eran dos calcetines de distinto número; una película que empieza por el final, una cama sucia y siempre sin hacer.
Manos entrelazadas
Miedo de que algún día te canses de llevarme en brazos a casa cuando bebo más de la cuenta, de besarme las comisuras, de despertar tras el cristal.
Miedo a que mis palabras tiren de tu corazón; miedo a que en cualquier bar se te olvide quién soy yo.
-ANÓNIMO-.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Sencillamente un amor de locura.
Y apareció.
A partir de ahí ya no había forma de poder sacarlo de su mente. Se escabullía entre las mantas, se acurrucaba y aún así tenía frío, y entonces se imaginaba que él estaba detrás, abrazándola por la cintura. Se veían y nadie en el mundo podía negar que estaban locamente enamorados, perdidos, entre las nubes que corrían por encima de ellos, por esos parques, plazas y esos lugares tan íntimos para ellos. Pero también empezaron a perderse entre las sábanas, mantas y almohadas, esas que los vieron llorar, reír, gritar. Se perdían por las noches en estrellas infinitas, entre la lluvia, tomando un café y puede que también algunas veces, mientras se perdían tomaran mucho amor, amor íntimo, infinito, especial... amor de locura.
A partir de ahí ya no había forma de poder sacarlo de su mente. Se escabullía entre las mantas, se acurrucaba y aún así tenía frío, y entonces se imaginaba que él estaba detrás, abrazándola por la cintura. Se veían y nadie en el mundo podía negar que estaban locamente enamorados, perdidos, entre las nubes que corrían por encima de ellos, por esos parques, plazas y esos lugares tan íntimos para ellos. Pero también empezaron a perderse entre las sábanas, mantas y almohadas, esas que los vieron llorar, reír, gritar. Se perdían por las noches en estrellas infinitas, entre la lluvia, tomando un café y puede que también algunas veces, mientras se perdían tomaran mucho amor, amor íntimo, infinito, especial... amor de locura.
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